Redescubrir la Nieve

¡En Bochum nieva! Ayer y antes de ayer con más fuerza. El sábado, después de una madrugada relativamente blanca la nieve (algo de ella) quedó posada sobre los techos y los árboles. Todo lo que era gris, tornose blanco. También la calle quedaba cubierta de nieve, pero cada vez menos blanca (más chocolate, en los lugares por donde ya había pasado mucha gente o muchos autos). La vista desde mi ventana es más linda, menos gris, menos triste, ahora que hay nieve. Como por los tejados no camina la gente, ni pasan autos, la nieve queda más tiempo intacta, blanca. Ayer en la mañana parecía que se iría, no nevaba, llovía y la lluvía se iba llevando el blanco y dejando un chocolate revuelto en la calle y las aceras. Pero en la tarde nevaba de nuevo, unos copos gigantes. Parecía que llovía algodón de azúcar y a una le daban deseos de quedarse mirando eternamente por la ventana. Sin hacer otra cosa…

Esta es mi primera nieve en 20 años… La última vez tenía 5, me aterrorizaban los trineos, casi quedo congelada intentando modelar un muñeco de nieve, y Santa Claus (un vecino) vino a visitarnos (por encargo de mi abuela), con un caballo que parecía enorme (seguramente por lo pequeña que sería yo), para despejar las dudas sobre su existencia que empezaban a surgir entre mi primo Stefan y yo, los mayores de los enanos de la familia. Aquella vez me volví a Cuba feliz, confiando en que ser hija de mi madre ciertamente otorgaba ciertos privilegios sobre los demás niños que conocía: Santa Claus existía, sólo en Alemania y sus alrededores, y se desviaba de su ruta cada invierno sólo por mí… para traerme regalos de navidad hasta nuestra isla lejana… pues yo continuaba en su lista, aunque mi madre se hubiese mudado tan lejos.

Así que ahora, cuando nieva y miro por la ventana y veo que los copos crecen y caen dando vueltecitas como nuestras “pelusas” tropicales (aunque que no solitarios, sino en desbandada), sigo pensando que esta vista es un privilegio… aunque supongo que probablemente solo gente que como yo, que vive donde no nieva, pueda apreciarlo en esta magnitud (los de aquí añoran el sol… y los comprendo).

Yo había pasado la noche y madrugada del viernes mirando series de televisión en la computadora. Estaba deprimida. La mañana del sábado me sorprendió sin dormir. ¡Y la nieve! Salí, con unos zapatones enormes, a pisotearla, disimuladamente, a manotear los copitos que iban cayendo, intentando que los nativos no percibieran demasiado mi entusiasmo -que probablemente les parecería ridículo. Y volví a la casa feliz. A pesar de que no me esperaba nadie.


Ayer se hizo domingo y no tenía ganas de salir, tenía trabajo atrasado, pero miraba por la ventana y me parecía estar dentro de una bola de cristal, de esas con que juegan los niños en las películas, las que que se voltean para que caiga nieve sobre un iglucito o un hombrecito de nieve o un pino… Ah, ahora mismo, ya no nieva, llueve de nuevo y la lluvia se vuelve a tragar lo blanco y lo deja todo un poco gris… ¡qué lástima!

Bochum
Noviembre 28, 2005

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s