¿SOY O NO SOY CHARLIE ?

El caricaturista francés Jean-Marc Couchet (alias Giemsi)  rechaza la "instrumentalización fascista de Pegida". El parlamento de su personaje: "Contrólate, Jürgen", forma parte de una acción de caricaturistas franceses que rechazan el movimiento anti-islámico alemán Pegida. (Foto: Jean-Marc Couchet alias Giemsi. Fuente: dpa, SpiegelOnline)

El caricaturista francés Jean-Marc Couchet (alias Giemsi) rechaza la “instrumentalización fascista de Pegida”. El parlamento de su personaje: “Contrólate, Jürgen”, forma parte de una acción de caricaturistas franceses que rechazan el movimiento anti-islámico alemán Pegida. (Foto: Jean-Marc Couchet alias Giemsi. Fuente: dpa, SpiegelOnline)

Mucha gente querida nos conmina por estos días en FB a ser Charlie. Si no lo somos, apoyamos el terrorismo. Así de simple. Yo, lo confieso, me he negado a ser o no ser la revista satírica Charlie Hebdo (‪#‎JeSuisCharlie‬ ‪#‎JeNeSuisPasCharlie‬), Ahmed (‪#‎JeSuisAhmed‬ el policía musulmán que murió defendiendo el derecho de Charlie a decir) o la policía sin nombre asesinada en Montrouge. Y, sí señores, SIN SER OTRA QUE YO MISMA, digo NO AL TERRORISMO. Lo desprecio y lo condeno. Y marcho y escribo junto a todos los Charlie, los Ahmed y DemásGenteConOsinNombre, para manifestarlo. Y si se puede hacer algo más que marchar y escribir, hagámoslo. Pero probablemente no todos marchemos juntos y algunos marchemos juntos pero no gritemos las mismas consignas. O gritemos las mismas consignas y querramos decir con ellas cosas muy diferentes. So what!? ¿No es de eso que se trata la pluralidad y las libertades (de expresión, asociación, etc.) que tanto defendemos?

Defiendo la libertad de expresión y la vida de Charlie y del que sea. Pero no puedo evitar recordar por estos días la retórica de consignas en que crecí. Y sí, ya sé que las consignas sintetizan el sentir de los momentos de crisis, pero, con el tiempo, he aprendido a no repetirlas todas.

¿Se acuerdan de: “El que no salte es yanqui” (Yo, MuchasVeces; MuchaGente, MuchasVeces) ?

¿Y de “Either you are with us, or you are with the terrorists” (Bush, 2001)?

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Cecilia

1+1=3

La tribu ya está completa. O casi (Quién sabe. Podría sumarse uno más).

Cecilia llegó por fin. A fines de noviembre. Oruga de otoño. Ahora mariposa. Dejó de ser la primera novela de la literatura cubana. Esa zarzuela. Esa canción de Fito. (Una joya.) O aquella tan simpática de Simon & Garfunkel. (La única que, por supuesto, logran evocar nuestros amigos alemanes.)

Cecilia es nuestra canción. Nuestra novela. (Nuestra joya.) La obra más larga, más completa, más hermosa que hayamos “escrito” nunca… Y (es más) no es nuestra: “escribe” con nosotros.

¿Por qué LaBaNA?

Una periodista me envió estas preguntas sobre mi blog y se olvidó de avisarme que ya habría publicado una reseña para la fecha en que yo volvía de viaje y podría responderle, así que les dejo estas respuestas a mí misma aquí, en su nido natural… quizá la única que verdaderamente importa, la verdadera razón de mi insistencia en LaBaNA… es la tercera.

Se oculta en Berlín y aún brilla en Labana. Se oculta en Labana y ya brilla en Berlín, y en Bonn, y... ¿en todas partes?

Se oculta en Berlín y aún brilla en Labana. Se oculta en Labana y ya brilla en Berlín, y en Bonn, y… ¿en todas partes?

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Geografía personal (III)

Después de llegar de improviso, en algún hospital cercano a una residencia estudiantil de la ex Leningrado, en la ex URSS. Después de estar solo de paso en la casa de los abuelos en Kleinbodungen, en la ex RDA. Después de mi primera guardería y del primer empleo de mi madre en Dessau (también en la ex RDA). Después de Kleinbodungen, otra vez, para la despedida. Después de aterrizar en Guanajay, en la “Habana Campo”, Cuba. Después del desalojo de Boyeros y del Coppelia a la vuelta de la esquina, en el Vedado, en el mismísimo centro de la Ciudad de La Habana. Llegar, por fin, a la primera casa propia. La única que tendría la familia antes del desmoronamiento. Y después. En el reparto Alberro, en el Cotorro, un barrio construido sobre lo que antes fuese un pantano. Afuera de las afueras. En el borde-margen-periferia de la Ciudad de la Habana capital. Oir el grito de los vecinos a coro al avistar el camión de mudanzas. –¡Aguaaaaaaa!

Reparto Alberro, Cotorro

Reparto Alberro, Cotorro

Ver a algunos bajando las escaleras para ayudar. Algunos. Llegar a un cajón de 45 apartamentos, frente a otro cajón de 45 apartamentos, detrás de otro cajón de… Sigue leyendo

“Yo soy un sobreviviente…”

Gracias, dice Alejandro Brugués, a quienes “han abierto una puerta para el cine independiente cubano, que nadie va a poder cerrar”.

A su lado, creo que reconocí por enésima vez ese llanto incrédulo de Alexis Díaz de Villegas, y el orgullo precipitado de Jazz Vilá, ese muchacho que se roba el micrófono al final, nerviosísimo, con la voz rajada, para enviar “un saludo muy grande para todos los cubanos, para todos los que hacen posible el cine también en Cuba, donde no hay de nada pero hacemos de todo”.

El cine fuera del cine. Otro Juan de los Muertos que asegura al público de los Premios Goya 2013: “Yo soy un sobreviviente: sobreviví al Mariel, sobreviví al Período Especial y a la cosa esta que vino después. Este es el paraíso, y nada lo va a cambiar (…) No se preocupen, yo voy a estar bien; a mí solo me hace falta que me den un filito”.

– “Juan de los Muertos, matamos a sus seres queridos… ¿En qué puedo servirle?”

One Billion Rising – Mil Millones de Pie, en Bonn

En la Münsterplatz: 500 personas, contaron los organizadores, “hasta que la violencia termine”.

“Born in the GDR” – Nacido en la RDA (I)

Por: Jana Hensel (Berlín) y Susanne Kailitz (Dresde), en Der Freitag.

Tras un cambio tan dramático como el que representó la caída del Muro de Berlín, muchos alemanes orientales padecen trastornos psíquicos crónicos, aseguran psicólogos. Y cada vez son más los que acuden a terapia.

Hace poco alguien volvió a hacerle al presidente alemán, Joachim Gauck, la pregunta del millón: “¿Se siente usted realmente como un ossi  (o sea, como un ostdeutsche, como un alemán del Este)?”, querían saber los colegas. Y le ofrecieron rápidamente una alternativa: “¿O más bien como un alemán del norte?”. Como si la identidad fuese, sencillamente, de libre elección.

Gauck debe haber oído mucho esa pregunta en los últimos 23 años. Es un clásico. Como esa otra de qué fue lo que uno hizo la noche de la caída del Muro. ¿Estabas viendo televisión? ¿O estabas en la sauna? A muchos alemanes orientales les sonarán conocidas. Y no pocos las habrán respondido, seguramente no con las enrevesadas palabras de Joachim Gauck, pero en últimas también negando, a la defensiva: “Mi carácter es el de un alemán oriental, mi cabeza no… O sea que,  con todas mis convicciones, me me debo a los valores occidentales. Pertenezco al Reino de la Libertad”.

Un alemán oriental que no quiere serlo y no es realmente otra cosa, con ello,  que un alemán oriental. El público se ha acotumbrado a esto. No sólo en el caso de Joachim Gauck. La misma Angela Merkel no acude sino a lugares comunes en torno a este tema. Y se cuelga un retrato de Konrad Adenauer sobre su escritorio. Un acto defensivo, o una maniobra de distracción, les parecerá a muchos. Sigue leyendo